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UE a favor de OPAS

2 de octubre de 2002

A pesar de la oposición alemana, la Comisión Europea quiere introducir un nuevo reglamento para facilita la oferta pública de adquisición de acciones.

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El Parlamento Europeo en Estrasburgo.Imagen: AP

La Comisión Europea aprobó en contra de la voluntad de los comisarios alemanes Michaele Schreyer y Günter Verheugen, su nuevo reglamento sobre fusiones y adquisición de acciones. Esto abre la puerta para nuevos conflictos entre el gobierno alemán y el Parlamento Europeo, según se escucha en círculos de la Unión Europea. También los franceses, representados por Pascal Lamy, votaron en contra del reglamento.

La reforma de las normas europeas para el control de fusiones presentada por la Comisión Europea busca la integración de los mercados de capital europeos. Con este fin, se pretende desarrollar reglas justas para todas las partes implicadas en una adquisición hostil, es decir, tanto para empresas, como accionistas y trabajadores.

Decisión injusta

Muchos especialistas critican, sin embargo, que el nuevo reglamento no es justo, pues mantiene el derecho de voto doble o múltiple común en el caso de países escandinavos, pero anula los acuerdos de acopio alemanes que permite a los presidentes de una compañía oponerse a una adquisición hóstil. Según el acuerdo de Bruselas un accionista puede oponerse a una adquisición aún sin contar con el número necesario de acciones. Esta posibilidad es utilizada por lo general por familias propietarias, que aun cuando no cuentan con las acciones suficientes, sí cuentan con una gran influencia en las decisiones de la empresa y pueden evitar así la adquisición por parte de otras compañías. Como ejemplo tenemos a la familia Wallenberg en Suecia o la familia Peugeot en Francia.

Alemania rechazará la propuesta

El presidente de la Confederación de la Industria Alemana, BDI, Michael Rogowski, indica que la decisión perjudica a las empresas alemanas. Rogowski criticó en Berlín, el hecho de que las empresas alemanas queden atrapadas en un marco de neutralidad, que anula su capacidad de defenderse contra adquisiciones hostiles, mientras que otros países miembros de la Unión Europea, continúan contando con una forma legal y eficaz para enfrentarse a este tipo de adquisiciones mediante los votos dobles y múltiples.

Los diplomáticos de la Unión Europea esperan que Alemania rechace el nuevo reglamento, pues carece de una base común para todas los empresas europeas. Alemania se esforzó por que los consorcios alemanes como por ejemplo Volkswagen y BASF no se vieran perjudicadas. De aprobarse el nuevo reglamento en Bruselas, se tendrá que modificar la actual ley de adquisiciones alemana, para lo que se otorgraría a Alemania un periodo de transición de tres años.